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Es difícil apagar el juez interno cuando nos enfrentamos a las relaciones interpersonales. Muchas veces olvidamos que la persona que tenemos al frente, trae consigo una historia a cuestas que la hace completamente diferente a mí y esto no debe ser motivo de incompatibilidad. 

Las principales barreras que nos impiden desplegar la empatía son la indiferencia que se deja ver con la despreocupación por el sentir del otro y la facilidad para oprimir a los demás, la crítica destructiva cuando lanzamos comentarios para herir a los demás y la poca flexibilidad cognitiva ya que no hay una facilidad para ponerse en el lugar del otro y comprender su situación.

¿Ya te has explorado a ti mismo? Pregúntate sobre los prejuicios, el egoísmo, la humildad. Si quieres ser más empático empieza por pensar ¿Qué me une a este ser humano? ¿He estado en esa situación? ¿Cómo me gustaría ser tratado si estuviera viviendo esto?

La buena noticia es que está en nuestras manos cambiar esas actitudes, si es que las tenemos, o acompañar con paciencia y amor a quienes les falta expandir las fronteras de su corazón. También debemos practicar la empatía con nosotros mismos, recuerda que el bienestar de las relaciones exteriores depende de cómo se encuentre la relación conmigo mismo.

Laura López Rojas 

Psicóloga

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