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Los lóbulos frontales se encuentran en la parte anterior de la corteza cerebral y son reconocidos por ser una estructura que marca la diferencia entre los seres humanos y demás mamíferos más cercanos a nosotros como es el caso de los chimpancés, siendo esta el área más evolucionada del cerebro.

Este lóbulo a su vez se subdivide y compone por las estructuras situadas por delante de la cisura central y por encima de la cisura lateral. Se dividen en tres grandes regiones: la región órbital, la región medial y la región dorsolateral; cada una de ellas están subdividida en diversas áreas y se relaciona con diferentes funciones.

Los lóbulos frontales se encargan de regular, planear y supervisar los procesos psicológicos y mentales más complejos de los seres humanos, los cuales de se denominan Funciones Ejecutivas y permiten que los sujetos se involucren exitosamente en conductas independientes, productivas y útiles para sí mismos. A continuación podrás encontrar de un modo preciso cada una de ellas:

Control de comportamientos: Permite retrasar las tendencias a generar respuestas impulsivas, originadas en otras estructuras cerebrales, siendo esta función reguladora primordial para la conducta y la atención.

Planeación: La capacidad para integrar, secuenciar y desarrollar pasos intermedios para lograr metas a corto, mediano o largo plazo.

Planeación: La capacidad para integrar, secuenciar y desarrollar pasos intermedios para lograr metas a corto, mediano o largo plazo.

Flexibilidad mental: La capacidad para cambiar un esquema de acción o pensamiento en relación a que la evaluación de sus resultados indica que no es eficiente, o a los cambios en las condiciones del medio y/o de las condiciones en que se realiza una tarea específica, requiere de la capacidad para inhibir este patrón de respuestas y poder cambiar de estrategia. También implica la generación y selección de nuevas estrategias de trabajo dentro de las múltiples opciones que existen para desarrollar una tarea.

Memoria de trabajo: La memoria de trabajo es la capacidad para mantener información de forma activa, por un breve periodo de tiempo, sin que el estímulo esté presente, para realizar una acción o resolver problemas utilizando información activamente (Baddeley, 1990), así como también para el curso de los procesos de pensamiento.

Mentalización: La capacidad de pensar lo que otra persona puede estar pensando, pensará y/o reaccionará en relación a una situación o evento particular, se ha denominado mentalización y es una de las capacidades humanas más importantes para las relaciones interpersonales y sociales.

Fluidez:La velocidad y precisión en la búsqueda y actualización de la información, así como en la producción de elementos específicos en un tiempo eficiente, es un importante atributo de la corteza prefrontal y se relaciona con la función ejecutiva de productividad (Lezak et al., 2004). La fluidez de lenguaje, en particular la fluidez de verbos o acciones, se relaciona más con la actividad de la zona premotora y con el área de Broca (Weiss, Siedentopf, Hofer, y Deisenhammer, 2003). La fluidez de diseño (dibujos y figuras) se relaciona con la corteza prefrontal derecha (Ruff, Allen, Farrow, Niemann, y Wylie, 1994).

Conducta social: Durante el desarrollo, los niños tienen que asimilar, aprender y desarrollar diversos sistemas de reglas cognitivas y sociales, las cuales cuando adultos, les permitan interactuar propositivamente con su medio. Esta serie de capacidades se ha denominado: implementación de reglas, permitiendo que de forma flexible se alterne, seleccione, actualice y se ejecuten procedimientos efectivos de conducta en base a situaciones sociales determinadas (Bunge, 2004).

Cognición social: La capacidad de cognición social se ha propuesto para definir los procesos cognitivos que incluyen al sujeto (con sus motivaciones y valores) en un contexto social en donde hay que tomar decisiones personales (Stuss y Levine, 2000). Cada sujeto tiene intereses personales, profesionales y sociales los cuales intenta desarrollar en dependencia de la evaluación de su pertinencia social-ambiental. Se plantea que la cognición social requiere de un modelo mental del sujeto (autoconocimiento) que le permita identificar su papel particular dentro de un contexto familiar, laboral y social; de forma que pueda estimar, regular y planear cómo puede lograr satisfacer sus intereses en un ambiente social complejo (Stuss y Levine, 2002). Se ha identificado que la CPF derecha, en particular el polo frontal, puede ser el nodo más importante en el soporte de estas capacidades (Shammi y Stuss, 1999).

Metacognición

La metacognición es el proceso con mayor jerarquía cognitiva y no se considera una función ejecutiva sino un proceso de mayor nivel (van den Heuvel et al., 2003). Es definida como la capacidad para monitorear y controlar los propios procesos cognoscitivos.

Cuando hablamos de lesiones en el área Frontal es esperado que si son de mayor tamaño pueden no causar síntomas salvo si se desarrollan rápidamente (en semanas o meses más que en años) o si afectan a ambos lóbulos frontales. Los pacientes con una gran lesión frontal basal se encuentran apáticos, inatentos, indiferentes a los estímulos y a las consecuencias de sus actos y a veces incontinentes. Aquellos con lesiones anterolaterales o del polo frontal tienden a rechazar las consecuencias de su comportamiento y suelen estar distraídos, eufóricos, chistosos, a menudo vulgares e indiferentes a las normas sociales.

Las lesiones de la circunvolución frontal inferior inmediatamente por delante de las áreas facial y lingual de la corteza motora (área de Broca) producen una afasia expresiva (motora), en la que la comprensión y la capacidad de conceptualización están relativamente conservadas pero hay una afectación de la capacidad para formar palabras y expresarse.

¿Cómo puede el entrenamiento cerebral mejorar mi calidad de vida?

El entrenamiento frontal tiende a ser energizante, antidepresivo y motivante, impactando la iniciación y la secuencia de la producción –incluyendo el movimiento, el habla y el acto de pensar. Las áreas frontales trabajan conjuntamente con la corteza Parietal para coordinar la atención y la orientación hacia las recepciones sensoriales. La corteza parietal planifica nuestro cuerpo en el espacio mientras que la Frontal soporta la acción dentro de este espacio. Recientemente se ha encontrado mejora en el estrabismo al abordar esta área, reflejando el papel que juegan los campos oculares frontales en el control de la orientación visual y la atención.

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Bibliobrafía

Los lóbulos frontales y su relación con las emociones.

El lóbulo frontal: el gran gestor de nuestra personalidad.

JUAN FERNANDO
prueba 2019-04-22 11:36:00

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