Electroterapia Craneal o Craneoestimulación

La Electroterapia Craneal o Craneoestimulación (CES por sus siglas en inglés) es una técnica no invasiva en la cual el cerebro es sometido a bajas frecuencias de corriente eléctrica mediante electrodos generalmente ubicados en los lóbulos de las orejas, las sienes o la unión maxilar-occipital; donde se adhieren y son humedecidos con agua o una solución específica para poder crear la conductividad.

El estímulo se usa entre 20 minutos a una hora o más (dependiendo de las especificaciones del equipo con el que se cuente), en un base diaria inicial durante 3-6 semanas, seguida de un horario reducido de 2 o 3 tratamientos a la semana hasta que se resuelvan o disminuyan los síntomas, posterior a esto se reduce su uso a una base mínima, según sea necesario. Ésta técnica se encuentra avalada por la FDA (The U.S. Food an Drug Administration) desde 1979 para el tratamiento de Insomnio, Depresión y Ansiedad.

Por lo anterior podemos entender que nuestro cerebro ya cuenta con canales de comunicación que funcionan con electricidad y es allí donde surte la estimulación con CES parece surtir efecto, movilizando los electrones a través de la comunicación neuronal, en una variedad de frecuencias conocidas colectivamente como resonancia armónica. Esto se puede comprobar mediante una medición de la actividad eléctrica cerebral después de la estimulación con CES, donde en un estudio (Daniel L. Kirsch, 2013) se halló:

Aumento de ondas Alpha (8-12 Hz), y con ello un estado de conciencia, relajación y claridad mental.

También una disminución en la activación de frecuencias Beta (12.5-30 Hz), donde las más altas frecuencias de esta categoría (20-30 Hz) pueden inducir estados de tensión, pensamientos repetitivos, ansiedad, irritabilidad e hipervigilacia.

Asimismo una disminución de ondas Deltha (0-3.5 Hz) y con ello unos niveles menores de fatiga.

Lo anterior entonces, producirá una sensación de bienestar y tranquilidad prolongada posterior al uso de tecnología CES. En este estudio (Daniel L. Kirsch, 2013) la mejoría llegó ser reportada durante el tratamiento, pero también horas después e incluso al día siguiente del uso de la tecnología.

Otros estudios que han utilizado tecnologías CES han formulado otros mecanismos de acción de este tipo de técnicas, adicionales a los cambios reportados en EEG y por los participantes del estudio; donde se trabajó con una muestra de personas con Trastorno de Ansiedad Generalizado (TAG) con y sin medicación.

Después del tratamiento y la valoración subjetiva y objetiva de cada paciente y de los investigadores con escalas como Four-Dimensional Anxiety and Depression Scale-Anxiety subscale, Hamilton Rating Scale for Anxiety, el 67% de la muestra de la investigación no interrumpieron el tratamiento y reportaron niveles de mejora respecto a los síntomas de TAG (Alexander Bystritsky, Lauren Kerwin, & and Jamie Feusner, 2008).

En este estudio también se menciona como en investigaciones externas a ellos, se encontró que la corriente que entra en el cerebro con CES parece llegar al tálamo, el cual se encuentra relacionado con la fisiopatología de la Ansiedad, comprobado gracias a Tomografía por emisión de positrones (TEP) y Resonancia magnética funcional (fMRI) en pacientes con TAG, que muestran cambios en la actividad talámica (así como en otras regiones) con tratamientos de medicación. Así mismo se menciona que en el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno por estrés postraumático y el trastorno de ansiedad social también encontraron disminuciones en la actividad talámica con el tratamiento con el medicamento citalopram. (Alexander Bystritsky, Lauren Kerwin, & and Jamie Feusner, 2008).

Teniendo esto en cuenta, podemos inferir que las intervenciones como el CES, pueden ofrecer una alternativa o un complemento para abordar esta sintomatología ya que ejerce efectos ansiolíticos sobre estructuras como el tálamo, del mismo modo que los medicamentos psiquiátricos.

Un estudio realizado en un periodo de 5 semanas, doble ciego, simulado y controlado, pretendía probar la efectividad del tratamiento CES en diversos trastornos de Ansiedad y Depresión comórbida dentro de un entorno de atención primaria (Timothy H. Barclay a, 2014). Esto requirió que los participantes regresaran a la clínica para reevaluación a intervalos a lo largo de la duración del estudio. El estudio confirmo la efectividad del CES como una herramienta para el manejo de la Ansiedad y Depresión comórbida, donde los algunos sujetos que participaron no reportaron efectos secundarios que no pudiesen ser manejables, otros sin embargo reportaron dolores de cabeza y mareo después de su uso y decidieron suspender su participación.

Por último, en una de las investigaciones ya mencionadas (Daniel L. Kirsch, 2013), adicionan que en una investigación realizada en el Programa de Ingeniería Biomédica de La Universidad de Texas en Austin, indicó que a partir de 1mA de corriente, aproximadamente 5mA / cm2 de CES alcanzará el área talámica en un radio de 13,30 mm y puede facilitar la liberación de neurotransmisores (serotonina por ejemplo), que a su vez podría causar efectos fisiológicos como relajación. Así mismo, “se cree que el CES afecta a las estructuras cerebrales subcorticales conocidas por regular las emociones, como el sistema de activación reticular, el tálamo y el hipotálamo, así como el sistema límbico. El uso de CES puede estimular regiones que regulan los mensajes de dolor, función neurotransmisora y producción de hormonas a través del eje hipotalámico hipofisario (Daniel L. Kirsch, 2013).

En síntesis respecto a los efectos secundarios que produce la CES, en todos los estudios los hallazgos solo se limitaron a dolores de cabeza después del uso, irritación en la piel donde se ubicaron los electrodos y sensaciones de mareo o vértigo. Si esto se compara con los efectos secundarios que las personas deben manejar con medicamentos psiquiátricos, es claro el que nivel de costo/beneficio disminuye considerablemente.

Este tipo de alternativas, aunque con más de 50 años de investigaciones y estudios que han probado ser efectivos, no han tenido un auge en su nivel de popularidad quizá por falta de información y educación, generando por su nombre una confusión generalizada, donde se tiende a relacionar esta técnica con la Terapia Electroconvulsiva (o ECT por sus siglas en inglés) y esto no podría estar más alejado de la realidad, no sólo son técnicas radicalmente diferentes en su uso e intensidad, sino en su aplicación y los efectos que tiene sobre el individuo.

Con lo anterior se busca hacer un llamado a la comunidad con este tipo de sintomatologías y necesidades, el educarse frente a las vías alternas existentes que pueden cambiar sus vidas, asesorarse y tomar decisiones que bien, podrían beneficiarles, aprendiendo sobre sí mismos y las posibilidades que el mundo de la Neurotecnología y las neurociencias tienen para brindarles.

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Bibliografía

Alexander Bystritsky, M., Lauren Kerwin, M., & and Jamie Feusner, M. (2008). A Pilot Study of Cranial Electrotherapy Stimulation for Generalized Anxiety Disorder. J Clin Psychiatry, 412-417.

Daniel L. Kirsch, P. F. (2013). Cranial Electrotherapy Stimulation for treatment of Anxiety, Depression, and Insomnia. Elsevier, 169-176.

Timothy H. Barclay a, n. R. (2014). A clinical trial of cranial electrotherapy stimulation for anxiety and comorbid depression. Elsevier, 171-177.

Cranial Electroteraphy Stimulation, Its First Fifty Years, Plus Three

CES in the Treatment of Depression, Part 2.

Brain stimulation in posttraumatic stress disorder.

Military Service Member and Veteran Self Reports of Efficacy of Cranial Electrotherapy Stimulation for Anxiety, Posttraumatic Stress Disorder, Insomnia, and Depression