El equilibrio en las relaciones de pareja

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Uno de los anhelos de los seres humanos es vivir en el amor con otro significativo, de niños buscamos este amor en nuestros padres, hermanos y demás miembros de la familia, y de adultos lo buscamos en nuestra pareja y en nuestros hijos y en general en las demás relaciones que entablamos a lo largo de nuestra vida (amigos, maestros, compañeros de trabajo etc).

Podemos decir que es imposible imaginar al ser humano viviendo en la soledad y el desamor, es por esto que cuando somos adultos, pretendemos sentirnos pertenecientes a algún lugar y es a través del encuentro con el otro donde nos encontramos a nosotros mismos y logramos experimentar gozo y felicidad al tener a alguien a nuestro lado con quien vincularnos; la pareja nos da algo de esto, además nos proporciona un camino de aprendizaje, en donde se atraviesan ciclos vitales y retos que ayudan al crecimiento de cada uno de los miembros y a fortalecer el vínculo.

Como una de las necesidades de los seres humanos es el contacto con el otro, se puede ver que la pareja es una oportunidad para contactarnos con el otro pero al mismo tiempo calmar la necesidad de dar y recibir amor, nos permite además trascender el yo y pasar al nosotros, a la unión. En la pareja aprendemos también a dar espacio a lo diferente y a lo que nos resulta extraño, provee desarrollo y crecimiento, se puede decir además que una relación de pareja es una relación contractual donde se generan acuerdos inconscientes e invisible que la sostienen ya que de alguna manera el uno se hace cargo de las cosas que el otro no puede cargar, cuando estos acuerdos se vencen por alguna razón, es necesario hacer un movimiento para renovarlos y fortalecer la relación o llevar a la separación definitiva.

Para entablar una relación de pareja saludable y equilibrada, es importante comprender que la pareja en sí misma no nos da la felicidad, nos ayuda a crecer, y a conectar con nuestra propia felicidad para compartirla; es a través de ella como nos despedimos del niño que fuimos y entramos al mundo de los adultos dispuestos a ingresar al camino de la intimidad y del amor de una manera real y respetuosa.

La pareja es entonces un reto para nuestro crecimiento personal que ayuda a nuestro desarrollo a veces desde la alegría y otras desde el dolor, brindándonos más ganancias que pérdidas. El crecimiento es una expansión hacia lo diferente, en donde hacemos propio lo ajeno y nos vamos ampliando como seres humanos desde la oportunidad de irnos reorganizando internamente; con la pareja continuamos descubriéndonos a nosotros mismos y eso solo se logra a través de la intimidad con el otro.

Existen ciertas condiciones que generen bienestar a la relación, tales como: que sea fácil y que las cosas fluyan sin mucho esfuerzo, donde haya comodidad y cada experiencia sea nutritiva para ambos; que sea compatible, lo cual nos habla que entre las diferencias siempre se encuentre la posibilidad de asociación y complicidad; que haya compañerismo real y compañía donde se compartan las peculiaridades y se comprendan mutuamente; que se tengan fe y confianza plena el uno al otro, que puedan forjar un amor duradero y con convicción; y que haya un deseo de bienestar del otro por encima de los temores de cada uno. Aquí vale la pena resaltar que no hay modelos ideales a seguir, ya que cada pareja debe encontrar su propio estilo de vinculación y relación, conectándose con su propia sensibilidad generando bienestar y siguiendo sus propios corazones.

Escrito basado en el libro “el buen Amor en la Pareja” de Johan Garriga.