Los tres órdenes del amor en las familias

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Así como en la naturaleza existen leyes que rigen ciertos movimientos de la vida, en las relaciones y en los vínculos también existen unas leyes llamadas los órdenes de amor, estos, están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida y el tenerlos en cuenta permite que nuestros vínculos prosperen y fluya en el amor.

Podemos ver que nuestros primeros vínculos los creamos en nuestra familia, que es un sistema interconectado entre sí, donde cada uno de sus miembros afecta a los demás y es afectado por ellos, es decir, las ideas, las emociones y los comportamientos de uno influyen sobre los otros, llevándolos a actuar de determinada manera, que puede impactar de diversas formas tanto a cada uno de los miembros, como la dinámica en general de la familia.

Como decía anteriormente, existen 3 órdenes fundamentales que nos permiten observar las pautas de interacción entre los miembros de la familia y determinar qué tan funcionales o saludables son; cuando no se respetan estos órdenes, las dinámicas de interacción se vuelven complejas, las cuales pueden ser conscientes y manifestarse en dificultades en la interacción cotidiana, o inconsciente y manifestarse a través de distintos síntomas físicos, mentales y emocionales, tales como ansiedad, depresión, tensión, estrés, dificultades para entablar relaciones saludables, para conseguir un empleo estable, para conectar con el éxito, entre otros.

Los órdenes son:

1. La inclusión: Este orden nos dice que cada uno de los miembros del sistema tiene derecho a pertenecer, independientemente de las elecciones que haya tomado en su vida. El desorden se representa en la exclusión, el rechazo, o la negación de la persona.

En la vida cotidiana, la exclusión la vemos dentro de las familias cuando alguien hace algo que representa una deshonra o una vergüenza para la familia; es decir, un excluido es aquel de quien nadie habla porque:

 Abandonó a su familia

 Abortó

  Tiene alguna adicción

  Tiene alguna enfermedad “vergonzosa”

 Murió trágicamente

2. La jerarquía: Tiene que ver con el lugar de cada uno de los miembros del sistema de acuerdo al orden de llegada, su desorden se evidencia cuando por ejemplo un hijo quiere consciente o inconscientemente asumir el rol de alguno de sus padres o hermanos para “suplir” su aparente ausencia. En las relaciones este desorden lo podemos observar cuando:

 Los papás piden permiso a los hijos para tomar decisiones

 Los hijos son soberbios y se creen mejor que los padres

Una persona ve en su pareja a un padre o una madre

El hermano menor tiene más poder de decisión que sus hermanos mayores

3. El equilibrio: Hace referencia al equilibrio entre lo que damos y recibimos en las relaciones y es el que ayuda a que estas se mantengan a través de la interacción. Entre la pareja este orden se percibe de manera horizontal, es decir ambos necesitan dar en la misma medida compensando lo que se ha recibido para que la relación permanezca. El desorden se manifiesta cuando se da más de lo que el otro puede recibir; quien da todo se queda vacío y quien recibe sin dar queda en tanta deuda que prefiere irse.

Entre padres e hijos el equilibrio es vertical, es decir, los padres dan a los hijos, y estos solo pueden compensar dando a sus propios hijos. El desorden se manifiesta cuando un hijo intenta dar más a sus padres, haciéndose más grande que ellos y transgrediendo su lugar.

 Cuando un hijo ayuda económicamente a sus padres y cree que por esto tiene derecho a decidir por ellos.

Podemos ver entonces que estos órdenes, son los que nos permiten fluir por la vida de una manera tranquila y consciente, y aunque a veces no lo comprendamos, estas dinámicas que se dan a nivel inconsciente y que se han transmitido de generación en generación tiene algún impacto en nuestra vida presente, sobre todo si sentimos que hay algo que nos genera malestar, nos produce preocupación y sobre todo si sentimos algún bloqueo en algún área de nuestra vida, pues recordemos que así como los síntomas tiene un origen biológico, psíquico y emocional, las relaciones y el entornos en el que crecemos influyen en el desarrollo y mantenimiento del mismo.

En visión integral a través de las constelaciones familiares te ayudamos a que reconozcas cómo se manifiestan estos órdenes y desórdenes en tu vida a través de tus síntomas, brindándote la posibilidad de que tomes conciencia de esto y tomes la decisión de transformarlos.

Laura Coy Molina, Psicóloga integral