Carta a mi antigua Yo

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Querida Yo del pasado te escribo para darte las gracias por el camino recorrido, pues cada una de las experiencias que has enfrentado me ha llevado a ser la persona que soy hoy…

Recuerdo cuando en tus primeros años de adolescencia empezaste a relacionarte, impregnada de miedo, de no saber muchas cosas que te estaban pasando, sentías miedo al rechazo, a no ser aceptada, miedo a que se burlaran de ti, a no ser como las otras, a no ser atractiva, sobre todo te asustaba mucho lo que los demás pudieran pensar de ti.

Te daba temor abrirte espontáneamente a conocer a otras personas, a entablar amistades y relaciones de pareja, temías ser abandonada y sufrir y por eso te limitabas… pero fuiste creciendo y trabajaste en ti misma, fortaleciste tu autoestima y comenzaste a sentirte mucho mejor contigo misma, por cual te permitió irte abriendo a conocer otras persona y a entablar vínculos… no fue fácil y cada una de las relaciones fueron un modelo que construiste en tu mente, siempre encontrabas personas que tenían cualidades y características que se repetían y no entendías por qué… eran personas superficiales, que solo buscaban pasar un buen rato, que no querían comprometerse, que se iban, que hacían daño… y aunque en ese momento no eras muy consciente de esos patrones, siempre se repetían, te entregabas fácil mente, lo dabas todo, lo vivías con gran intensidad, volvías a la otra persona tu mundo y construías sola y en tu mente todo lo que soñabas, no alcanzabas a percibir el desequilibrio hasta que el otro se iba, y tú te quedabas vacía…

Cuando te hiciste consciente de esto, intentaste hacer cambios, decidiste no involucrarte del todo con las personas, y comenzaste a relacionarte de manera superficial, escondiendo lo que tú eras y dejando de entregar, y si, comprendo que fue una manera de protegerte, y de cuídate; tal vez fue lo mejor que pudiste hacer en ese momento. De pronto un día te alejaste, te volviste una ermitaña y aunque fue un proceso duro fue necesario para ti, pues te diste la oportunidad de mirarte de reconocer que no era el otro quien no quería estar ahí, que te dañaba, sino que eras tú, y tu historia, tus experiencias te llevaron a buscar personas que te confirmaran tus ideas inconscientes, y comenzaste amarte más a ti, a reconocerte, a saber por fin quien eras y que eras lo que querías y fue eso lo que te permitió ver tu forma de relacionarte y cortar esos patrones para hacerlo de manera diferente, solo cuando lo lograste, pudiste abrirte nuevamente a la vida, y comenzaron a llegar personas mágicas, con quienes simplemente podías ser tú y construir un nosotros autentico y libre, te diste cuenta que no hay que huir, y que te puedes dar el permiso de amar y ser amada.

Gracias por todo lo que hiciste por ti.

Esta es una historia de alguien que como tu aprendió a relacionarse de determinada manera, que le generaba sufrimiento y dolor y que se dio cuenta que no eran los otros, sino que era ella misma la que inconscientemente relacionaba con personas que le confirmaban que no era posible entregarse al amor sin sufrir o sin sentirse abandonada…. ¿Y tú desde que patrones te relacionas? Aquí te dejamos unas preguntas para que reflexiones e intentes descubrirlo.

¿Cuántas veces has entregado todo y te has quedado vacío?

¿Cuántas veces has buscado a uno de tus padres en una relación?
¿Cuántas veces te has quedado en una relación por no sentirte solo?

En Visión integral te ayudamos a descubrir tus patrones de relacionamiento que te genera conflictos emocionales y afectivos para que puedas resolverlos y comenzar a relacionarte de una manera más sana y equilibrada.

Laura Coy Molina, Psicóloga integral